Finalizar  un proceso es muy fácil. Todo lo que se necesitas hace es seleccionar el proceso y hacer clic “Terminar proceso” en el Administrador de tareas. pero ¿Qué es lo que realmente hace y por qué terminar el proceso de manera tan brutal?

Hay dos casos en los que un usuario finaliza un proceso determinado. En el primer caso, si el programa no responde, el usuario termina el proceso del programa y, luego, reinicia el programa de nuevo (perdiendo todo el trabajo). Mientras que en el segundo caso la mayoría de los usuarios terminan  el proceso del programa porque está tomando una gran cantidad de memoria (una vez más a perder todo el trabajo).

Para el primer caso técnicamente no se  puede hacer nada, ya que terminar el proceso es el último recurso para finalizar el programa. Sin embargo, para el segundo caso, se puede usar Free Process Freezer.

Lo que esta aplicación hace es permitir a los usuarios  suspender el proceso (que está tomando  gran cantidad de memoria) y luego reanudarlo más tarde. Así se permite, la restauración de todo el trabajo y evitar una  pérdida. Suena genial, ¿eh?

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Funciona en Windows XP y Vista. Disfrútenlo!

Link: Descargar Free Process Freezer